Ricardo Lagos: Chile en algún momento tendrá 6 o 7 regiones

El ex Presidente y candidato a La Moneda habló de SANRAVAL (Unión de Santiago, Rancagua y Valparaiso), de Codelco y el Paso Las Leñas. Además aseguró que no le gusta “esa sensación de pesimismo que hoy existe en el país” y que “una elección presidencial no es un juego de rostros”.

Este jueves y cuando la prensa aguardaba los resultados de la última encuesta CEP, el ex Mandatario Ricardo Lagos Escobar llegó a la Región de O’Higgins para participar en una serie de actividades. Esto, en el marco de su campaña para volver a La Moneda. El sondeo no fue a su favor y ya a las 11:45 horas sus seguidores de Facebook pudieron escuchar el video de respuesta al estudio. Y es que sólo un 5% escoge su nombre cuando se le consulta por quién debería ser el próximo presidente del país.

La cifra ha sido leída como un estancamiento de su figura en la carrera por la banda tricolor. “Estamos aquí para cambiar las encuesta”, fue su réplica a los números, que situaron a Sebastián Piñera liderando la pelea, con un alza del 14% al 20%, mientras que Alejandro Guillier pasó del 1% al 14%. De todo esto, como también de temas regionales, conversó con El Rancagüino.

En vista de los últimos resultados entregados por la CEP, ¿hace un mea culpa de su anterior gobierno? ¿Cómo interpreta la situación?

Soy muy optimista. Primero, estoy produciendo ideas y propuestas. Me gustaría conocer (las de otros), con las cuales me estoy enfrentando.

¿Los otros candidatos no tienen ideas?
No las conozco, por lo menos. Lo segundo, que es más importante, la mitad no tiene opinión en esa encuesta. Por tanto, existe un amplio espacio para crecer. Y tercero, más relevante aún, estoy recorriendo el país para escuchar a la gente y generar propuestas a partir de eso. Partí claro, con un libro donde hablo del Chile de 2040 (“En vez del Pesimismo. Una mirada estratégica de Chile al 2040”), porque no me gusta esa sensación de pesimismo que hoy existe en el país. Comprendo que todos estamos sujetos a la crítica ciudadana, porque se han hecho muchas cosas para perder su confianza, pero también está la parte medio llena del vaso.

¿Y cómo ve el alza de Guillier?
Tuvimos un terremoto de 7.6 grados y nadie murió, no se cayó ninguna casa. ¿En qué nación del mundo pasa eso? Quiero decirle a los chilenos que apreciemos lo que hemos construido y estemos orgullosos. Espero que seamos un poquito más cariñosos con lo que hemos sido capaces de hacer. A partir de eso, podemos realizar mucho. Ahora, algunos suben más porque son novedad. Eso me parece muy bien, no hay una historia detrás. Pero una elección presidencial no es un juego de rostros. Es un juego de propuestas de país, donde la ciudadanía elige. Tengo claro que sé manejar crisis y las crisis de los años próximos serán difíciles, porque la economía estará en una situación compleja, donde habrá que hacer crecer este país. Hay un conjunto de elementos que configuran un cuadro diferente al de 10 ó 20 años atrás. Y si los hechos cambian, usted debe cambiar de agenda y de políticas.

UNA MEGALÓPOLIS PARA LAS REGIONES DE VALPARAÍSO, METROPOLITANA Y DE O’HIGGINS
En septiembre de 2014, en medio de la Icare, Ricardo Lagos advirtió que en los próximos años existirá una peligrosa conurbación entre las regiones de Valparaíso, Metropolitana y la de O’Higgins. Por ello, exhortó a adoptar acciones para que la problemática no escape de las manos y encuentre una respuesta exitosa de parte de las autoridades. El ex Mandatario bautizó la situación como “Sanraval”.

En un eventual segundo gobierno suyo, ¿qué medidas tomará respecto a lo que usted denominó como “Sanraval”?

Acuñé ese concepto porque el mundo va hacia las megalópolis. En el caso de Chile, esto sería “Sanraval”. Vale decir, el crecimiento de Santiago, Rancagua y Valparaíso. ¿Qué sucederá con Los Andes o San Felipe, por ejemplo? Es distinto observar el desarrollo de una ciudad, cuando éste es vinculado. ¿Cómo se relaciona un lugar, estando tan cerca de la capital? La conectividad entre una y otra comuna es distinta cuando son parte de una megalópolis, porque habrán santiagüinos que vendrán a trabajar hasta acá y rancagüinos que lo harán allá. Al hablar del metro tren a Rancagua, ¿qué sentido tiene que éste deje a miles de pasajeros en Estación Central, sin que ésta tenga capacidad para subirlos a la línea 1 del metro? Hace mucho que debimos haber partido con una línea paralela express. ¿Cuáles serán las estaciones de transferencia de la carga que viene del sur? Todavía estamos a tiempo de organizar todo esto, evitando decir, en 20 ó 30 años más, que cómo no se nos ocurrió pensar en el tema. Eso implica una concepción diferente al abordar hoy estos aspectos.

¿Cómo ha visto el tratamiento de la conectividad durante la administración de Michelle Bachelet?
Más que durante este gobierno, hace 10 u 11 años atrás, usted tenía un nivel de inversión en infraestructura del orden del 3 y medio del producto (Interno Bruto). Hoy está en uno. Es una cifra tremenda.

En el gobierno anterior, se cayó la licitación de la Carretera de la Fruta. Este gobierno tampoco ha podido solucionar el tema.
De lo que yo recuerdo, la carretera de la fruta estaba lista para licitar. No le puedo decir por qué no se pudo, pero le puedo hablar de mi molestia en relación a que en Santiago hay Tag, pero no a 10 kilómetros afuera. Yo entiendo el problema, ¿pero que pasen 10 años para resolver el asunto? Y mientras tanto, lo único claro es que el parque automotriz crece.

El Paso Las Leñas ha tenido algunos avances…
La verdadera conectividad está en el Paso Las Leñas. Con el mayor respeto que pueda tener por el Cristo Redentor (Paso Los Libertadores), eso no tiene capacidad de expansión, por las circunstancias geológicas de la quebrada existente allí. No se trata de agregar pistas. El paso está cerrado 30 ó 40 días al año. Y entendamos, si usted está en Mendoza, San Luis o San Juan, antes era una gran ventaja llegar al Pacífico. Pero el concepto geográfico de puertos ha cambiado, porque si usted quiere llegar a Asia y se va a Buenos Aires, los Transpacific, los Post-panamax, lo importante es cuánto demora en cargar el barco y cuán eficiente es el puerto. Que tarde un día más en llegar a Hong Kong o Shangai, no tiene relevancia. En consecuencia, San Antonio y Cartagena están compitiendo con Buenos Aires. Nos cuesta entenderlo, pero es algo del mundo actual y el Paso Las Leñas es fundamental para que San Antonio y Valparaíso tengan el rol que tengan y nosotros podamos captar esas cargas.

¿El Paso Las Leñas será un tema prioritario en un nuevo periodo suyo en La Moneda?
Más que en un gobierno mío, debe ser prioritario en el que sea que venga. Debemos entender el desarrollo en función de los próximos 20 ó 30 años.

“CHILE TENDRÁ 6 Ó 7 REGIONES”

¿Está conforme con el proyecto que establece la elección directa de intendentes? En un momento, dijo que el tema era más profundo.

Las regiones actuales, salvo la de Valdivia y la de Arica, acuso ser el padre de esas criaturas, son herencia de Pinochet. Y no es por eso, pero fueron establecidas en función de algo más importante: la realidad geopolítica del momento. Estamos hablando del ’78, cuando había una hipótesis de conflicto con algunos países limítrofes. Y hoy, ¿qué diferencia existe entre las regiones de Arica, Iquique, Antofagasta y de Atacama? Todas son mineras, pesqueras, tienen un tremendo desierto, regado por un sol intenso, que es nuestra bendición futura en materia energética. Todos esos son hechos de cuatro regiones distintas. A lo mejor es más potente concebir una sola región, que por consiguiente tendrá más recursos humanos disponibles y un seremi para todas ellas.

¿Sigue abogando para que el país tenga 6 ó 7 regiones?
No es que siga abogando, pero Chile llegará a eso en algún momento. Partamos por lo que tenemos y veamos si podemos hacer macroregiones de facto. Porque se unirán, la lógica lo indica. Me parece positivo que se haya acordado la elección (de intendentes). Espero que haya cierta claridad respecto a cuáles son las atribuciones de uno y otro.

¿Hay traspaso de potestades?
Eso debe ser visto en la legislación que está por dictarse. El intendente Orrego (Región Metropolitana) me recordó cuando el país se embarcó en la nueva forma de elegir los municipios, en 1992. Antes, el presidente nombraba 15 alcaldes de las principales comunas de Chile. Ahora son escogidos y en la actualidad los municipios tienen muchas más atribuciones que en el pasado. Por lo tanto, las atribuciones no se entregan de una vez.

Y por como está delineado el proyecto, ¿hay traspaso de atribuciones?
Es viable hacer alguna transferencia significativa, en la cual estén todos de acuerdo.

En la región, había actores sociales bastante disgustados con el proyecto.
En La Moneda, nunca pude sacar una ley como a mí me gustaba (se ríe).

La Región de O’Higgins tiene una faceta minera y otra agrícola. En el contexto mundial, ¿cómo ve usted el futuro en estas dos actividades?
Hay que observar cuáles serán los avances científico tecnológicos que seremos capaces de impulsar para mantenernos a tono en esos dos ámbitos. Si pensamos que el cobre no será un commodity en 10 años más, porque dependerá de la cantidad de gases de efecto invernadero, teniendo en cuenta que a mayor emisión de gases, más barato el cobre, entonces a Chile no le será indiferente qué tipo de tecnología usamos para este material.

Los chinos tienen el 60% de la fundición de cobre del mundo. Nosotros disponemos de un tercio de los camiones para la industria del cobre y los amigos peruanos tienen un 12% de eso. Si conseguimos un entendimiento entre Chile y Perú, andamos en el 50% de todos los camiones del mundo.

¿Cómo sería una revitalización de Codelco en un segundo gobierno suyo?
Pongámoslo así: los gobiernos que me sucedieron en dos, tres años, sacaron todo lo que yo saqué en 6. No obstante, se quedaron con toda la plata. Es decir, en el gobierno anterior, estrujaron Codelco y ahora hay que capitalizarlo. Las actuales autoridades han hecho un buen intento. Me parece razonable decir que nos podemos endeudar para capitalizarlo con cargo a los buenos años que llegarán. Ojalá se equivoquen, pero quienes saben de estas cosas me informan que para los años buenos son por lo menos seis más de años malos. Por tanto, es difícil hablar de cómo capitalizar, pero esa ley permitiría un procedimiento para hacerlo de una manera más estable y que esté más allá de la voluntad del gobierno de turno.