Lagos: "Estoy haciendo lo que creo que debo hacer. Instalar ideas. Hacer un debate sustantivo para que haya un Chile mejor, que no tenga las injusticias y los abusos de hoy"

Tan frontal como siempre, el ex mandatario sale al paso de los malos resultados en las encuestas de esta nueva aventura presidencial, que se ve más compleja de lo esperado y de una agenda que busca que trascienda. “¿Qué clase de pregunta es esa?”, responde al ser consultado si mantendrá su candidatura hasta el final.

Por Jorge Arellano y Jonás Preller // Fotos: Marcelo Segura | Revista Qué Pasa, 9-12-2016

Nos recibe en su casa-fundación-comando. Es martes, 16:30 horas. El ex presidente Ricardo Lagos tuvo una mañana agitada. Acompañó a la investidura de los nuevos alcaldes, tuvo un casual y no cómodo encuentro con su ex ministro y ahora contendor presidencial José Miguel Insulza.
Se ve relajado. Sin chaqueta. Habla de país, de contexto, de trascendencia, de la derecha y de sus principios. De la Nueva Mayoría y de su firme convicción de continuar con su segunda aventura presidencial hasta el final.
Lagos responde todo. Tiene respuesta para todo. También se molesta. Habla en tercera persona. Relata el Chile que ve cuando sale a la calle, cuando va al teatro. El Chile que todavía no lo recibe en las encuestas. El Chile donde su candidatura no logra despegar.

—Hay un discurso que cruza el ambiente político en Chile, un sentimiento de desesperanza. Usted dijo que se está viviendo una grave crisis política, ¿sigue manteniendo esa postura?
—Por algo el libro que publiqué se llama En vez del pesimismo, esa es una respuesta parcial a la pregunta. Pero hay una crisis de falta de confianza en las instituciones, no es porque no funcionen, el gobierno gobierna, el Parlamento legisla, el Poder Judicial dicta sentencia, pero la ciudadanía ha perdido confianza en los personeros que encarnan esas instituciones. Esto es consecuencia de muchos elementos, los hechos que hemos visto en materia de corrupción, de abusos por parte del mundo empresarial. Es normal en el mundo, vea usted las votaciones, las abstenciones, lo que está pasando en los países desarrollados. La ciudadanía se siente, especialmente los sectores medios, más empoderada, saben más y, por lo tanto, la falta de confianza hoy día es el producto de este conjunto de factores. Eso hace que haya una situación compleja cuando hay que elegir autoridades y batimos el récord de abstención.

—Es diferente hablar de una molestia que de desgobierno, ¿es un factor que se puede remitir a esta administración?
—No, no, no, este es un tema mucho más profundo, viene de antes, estos procesos se van acumulando, no emergen de la noche a la mañana. Usted puede decir qué pasó el 2011, cuando los estudiantes salen a la calle, es el signo ya de un malestar; y alguien diría “por qué no se remonta a los pingüinos el 2006”. Me atrevería a decir que es un malestar acumulado porque hubo reformas que se bloquearon por el veto que tenían los partidos de derecha. O sea, mayoría en el Senado debido a los senadores designados y los altos quorum a falta de mayoría. Y hasta el día de hoy, cuando pierden votaciones se van al Tribunal Constitucional. Son muchas cosas, no trivialicemos el tema, lo cual no quiere decir que no haya responsabilidades por lo que debe haber pasado en la actual administración, por supuesto.

"Más que por las encuestas, yo entré en esto para poder instalar ciertos temas en el debate. Las encuestas hay que tomarlas muy en serio, no porque a veces se equivoquen se van a desprestigiar; la encuesta es una foto de la realidad"

—Muchos acusaron deslealtad cuando dijo en La Tercera, en julio:“No sé si el país aguanta año y medio con esta crisis”. ¿Cree que ese proceso sigue?
—Sigue la crisis. Sigue la situación, ¿qué es lo que es la abstención? Una señal de molestia, ¿verdad? Ahora el tema es cómo usted recupera confianzas, y eso requiere de una mirada más amplia y no solamente del pequeño rincón político en el que cada uno de nosotros estamos.

—Eso es volver a la política de los consensos…
—No me gustan esas formas de encapsular el debate en algo trivial.

—Algunos plantean que la política de consenso dice relación con el chantaje que se puede ejercer desde la oposición…
—Si estoy diciendo que veo el escenario político actual como un escenario grave, no es para volver a la guerra de guerrillas. La política es algo más sutil, es un arte más complejo, no se encasilla en “estos son los partidarios de los consensos y estos son los partidarios del enfrentamiento”, no. La política lo traduzco en otra cosa, se trata de convencer. Ahora, si no logro convencer y tengo mayoría, voy a imponer mi punto de vista y voy a vencer.

—José Miguel Insulza cuestionó que usted no defendiera con la misma fuerza su gobierno y la Concertación como sí habla sobre temas del futuro, ¿por qué no defiende su legado?
—Mi tendencia es hablar más de futuro que de pasado. Sé exactamente lo que hice en mi gobierno y los cambios que impulsé. No es fácil hacer volver los militares a los cuarteles, no es fácil tener el Informe Valech, no es fácil decirle no a George Bush en EE.UU., no es fácil una Ley de Divorcio, derogar la pena de muerte, no es fácil porque se corre la frontera de lo posible cuando los ciudadanos chilenos se empiluchan y se van todos al Parque Forestal. No es fácil bajar la evasión tributaria del 25% al 16%, con las leyes de elusión que hubo que dictar para eso. Porque supe administrar los cambios es que creo que hay una cierta capacidad para administrar ahora los nuevos cambios.

—Hoy se critica mucho el CAE…
—He respondido esa pregunta reiteradamente, me remito a lo que he dicho.

–Pero la gente no logra percibir ese beneficio… 
–Porque la Comisión Progresa mantuvo la tasa de interés durante largo tiempo.

—Pero, ¿por qué el CAE no se percibe hoy con la alegría de entonces? 
—Eso es natural, porque ven lo que se puede hacer hoy. ¿El Chile de US$8 mil por persona por qué puede hacer menos cosas que el Chile de US$23 mil? En una familia que tiene $400 mil al mes y 10 años después, en términos reales, tiene un millón, el hijo le va a preguntar a la madre por qué me compras zapatos una vez al año no más.

—¿Cuál es el desafío ante eso?
—Es parte de la historia. Cada generación tiene su propia épica, tome el país donde está, vaya usted a explicarle para atrás, es historia.

—¿Hasta dónde se pueden empujar hoy las cosas? Usted tuvo una diferencia con Insulza por la Ley Reservada del Cobre, ¿se pueden hacer cambios en el Chile actual?
—Obvio. A ver, se requieren ciertas mayorías y quorum, pero si lo único que yo digo es que son cosas demasiado obvias. El tema de la Ley Reservada se ha planteado muchas veces y ahora el país está mucho más maduro para eso, le puedo asegurar que, llegado el momento, nadie se lo va a defender, así de simple.

—¿Por qué antes no se hizo?
—Porque no había quorum ni había decisión, ni nadie lo quería hacer, así de fácil. Antes que colocara a los militares en su lugar, ¿qué creen que iban a hacer los militares? Cualquier cosa. Entonces es demasiado obvio lo que me pregunta. Después de 2003, de 2004, 2005, usted podía decir “ya, ahora sí”.

–Ahí tampoco se hizo
–El problema es otro: ¿qué mecanismo va a tener para reemplazar eso? Y todo ministro de Defensa, desde Michelle Bachelet para adelante ha abordado el tema de cuál es la mirada de largo plazo para poder hacer esos cambios, con mayor o menor voluntad, porque después hay que llevarlo a una ley. No es cuestión de decir lo hacemos de inmediato, lo que estoy diciendo es que son temas que se deben tratar con el debido cuidado.

–¿Cuál cree que puede ser una vía?
– La reforma es muy fácil, se deroga. O volvemos a lo que era antes, 10 % de las utilidades, ¿quién cambió la palabrita utilidades por venta? La dictadura. Ninguna empresa tiene una mochila en que hay un señor que está garantido, que se va a llevar el 10% de las ventas, eso es una monstruosidad.

—Se habla de una “agenda valórica” y usted ya ha planteado posiciones respecto del aborto en tres causales y también sobre las drogas.
—Yo soy un liberal. Me parece que estas son definiciones de cada persona. ¿Por qué el Estado tiene que imponerle a cada persona sus reglas sobre temas que son propios del individuo? ¿Por qué va imponer las reglas a una mujer que la violaron y como resultado quedó embarazada, que le ha dicho el médico que el feto que tiene no es viable o que su vida está en peligro? Las tres cosas son tremendamente difíciles y dolorosas. Lo que estoy pidiendo con esas tres causales aprobadas es que ella sea libre para decidir, y no usted ni yo, que somos varones. Lo que digo es déjela decidir a ella, ya el trauma es tremendo. Déjela elegir, es su cuerpo, es su decisión.

—¿Estaría dispuesto a impulsar el aborto total?
—Me quiere llevar más allá. Yo le voy decir sí, desde mi punto de vista, pero me conformo hoy con aprobar las tres causales. Cuando estén aprobadas las tres causales vemos qué hacemos después. Las cosas son graduales, los países van madurando lentamente, no hay que apurar ciertos temas. Cuánto costó sacar la pena de muerte, si lo natural es que cuando ve los homicidios brutales la tendencia del ser humano es decir ¡que los maten! Es un paso de civilidad mayor decir no es justa la pena de la muerte.

—A veces parece que tiene posiciones muy revolucionarias, como cuando habla de legalizar las drogas …
—Nunca he dicho eso, lo que dije es legalizar la marihuana porque la lucha contra las drogas se está perdiendo; recuerdo el titular que publicó una revista, que no era todo lo que estaba adentro pero, claro, llamaba la atención: “Lagos está por legalizar todas las drogas”. La morfina, el opio, la coca, la pasta base, no, no. Desde el año 60 la guerra frontal contra las drogas se está perdiendo inexorablemente, y por lo tanto, ¿sigo disparando todos los cañones al mismo lugar? O digo “no, mire, la marihuana déjelo aparte”, porque es tan adictiva, o menos, que el alcohol o el tabaco.

EL NUEVO CHILE

—Quizás el principal activo de un candidato es la lectura correcta del entorno, ¿qué siente hoy cuando sale a la calle?
—Que no es el mismo Lagos del año 2000, que lo saludaban muchos más y con más cariño, pero eso lo sabía antes de embarcarme en esto. Hace algún tiempo venía saliendo del teatro de Las Condes y un señor se me acerca y me dice con un gran desprecio: “¡Señor! Vuelva, para que, por lo menos ponga orden” ¿Qué siento? Un ambiente distinto, es evidente. También veo las consecuencias de hablar. En regiones me ha ocurrido que me han dicho, en público y privado: “Llegué a esta reunión pensando que no iba a creer nada de lo que usted iba a decir, lo he escuchado, me convenció y voy a trabajar por usted”.

—Parafraseando su frase de la épica y los tiempos, ¿cuál es su épica en este momento de Chile?
—Pero si a mí me tocó la épica de luchar contra Pinochet...

—¿Y ahora?
—Ser un país como quieren los jóvenes, con otro tipo de sociedad, y estoy de acuerdo con ellos en que ahora tenemos el derecho a tener otro tipo de sociedad. Mucho más inclusiva, comprensiva... Cuando termina la dictadura, en Chilehay 200 mil jóvenes en la universidad, de una población de 14 millones. Hoy tenemos un millón doscientos mil jóvenes en la universidad. Mire la épica distinta. En ese tiempo soñar la universidad para muchos jóvenes eran un imposible. Hoy el 83% de los que entre 18 y 24 años estudia en una institución de educación superior, la más alta de la OCDE.

—¿Pero en el equipo con que usted trabaja se ve poca juventud?
—Lo que pasa es lo siguiente: la prensa es muy conservadora, le gusta ir a buscar a los que trabajaron con Lagos y fueron ministros, le gusta ir con Ernesto Ottone —con quien tengo la mejor de las relaciones— pero, ¡por favor! Lo que le quiero decir es que es obvio. El libro sobre la Constitución que digamos, donde recogimos con tecnología miles de comentarios de las personas, ¿no le parece moderno eso?

—¿Por qué cree que no logra despegar en las encuestas y sí suben otros representantes de la coalición, como Alejandro Guillier?
–Por qué creo que Guillier es una expresión de alguien novedoso, entonces la ciudadanía hace la apuesta “¿y si nos va bien con él?, Lagos es conocido, Lagos ya lo hizo”. En consecuencia, no es fácil. Si yo entré en esto, entré más que por las encuestas, entré para poder instalar ciertos temas en el debate. Las encuestas hay que tomarlas muy en serio, no porque a veces se equivoquen se van a desprestigiar; la encuesta son una foto de la realidad.

—¿Las ideas de Guillier son nuevas?
—No conozco todavía las ideas de Guillier. Si hay algo de lo que se ha cuidado es de dar sus ideas y está bien, es parte de su diseño de campaña. Guillier es una persona inteligente, un periodista de excepción, por lo que obviamente tiene ideas, pero su estrategia de campaña probablemente es decir dejemos las cosas para más adelante.

—¿No es un error que haya dos precandidatos en la NM, que provengan del mismo mundo, como usted e Insulza?
—Yo creo que es un error…

—¿No hay manera de que se potencien y terminen en una sola candidatura?
—Si conociera la forma de hacerlo…

—Lleva ya tres meses de campaña, ¿está cansado?
—No. Terminado esto debo ir a la televisión… no es reflejo de estar cansado.

—¿Entonces, sigue adelante, no hay manera de que usted se pudiera bajar en pos de otro candidato?
—¿Qué clase de pregunta es esa? Estoy en esto por las ideas que he planteado, y estoy por instalar estas ideas. Si mis ideas quedan instaladas… me doy por más que pagado. Es lo que me parece propio de un dirigente político, que se cree los cuentos y lucha por ellos, en eso consiste el servicio público, en creer que está sirviendo a la sociedad, no el oropel del poder, ya lo tuve. Cuando busqué poder, lo busqué por las ideas, no por el poder.

—¿Hay más búsqueda del poder que de servicio público?
—Que cada uno responda lo que le parece, yo respondo por lo que yo hago.

—¿Qué es para usted el servicio público?
—Una vocación, de servir y no servirse. Me gusta el servicio público de Aníbal Pinto, que se fue de La Moneda, cuando los presidentes vivían en La Moneda, y los amigos debieron ayudarle a comprar una casa pues no tenía dónde vivir. Eso entiendo yo.

—El servicio público, siendo una actividad bastante noble, es también ingrata…
—Es parte del servicio público. Vea usted a Manuel Montt, que enfrentó una acusación constitucional tras haber sido diez años presidente de Chile.

—¿No da miedo que esta segunda parte pueda ser particularmente dura para usted? 
—Mi conciencia está tranquila porque estoy haciendo lo que creo que debo hacer. Instalar ideas. Hacer un debate sustantivo para que haya un Chile mejor, que no tenga las injusticias y los abusos de hoy. Hay muchos que estamos al debe con la sociedad, donde me incluyo como miembro de la clase política, pero también me incluyo porque miro alrededor y veo que hay tantos que pontifican cotidianamente. Porque veo que la derecha tiene otros puntos de vista, cree que el mercado resuelve las cosas, y ¡no señor! Es el ciudadano que quiere moldear la sociedad con su voto. Tengo un pensamiento diametralmente distinto con la derecha, lo he tenido siempre. Por lo que no me gusta que después de la presidenta Bachelet la derecha vuelva al gobierno, no me parece bueno para Chile, para la sociedad chilena. Rasgan vestiduras por Codelco, pero nunca un gobernante había sacado la cantidad de recursos de Codelco que le correspondió al presidente Piñera por el precio del cobre y más encima lo deja endeudado… esas cosas no me gustan.

—¿Un empresario puede ser un buen presidente?
—Por supuesto. Otra cosa es el problema del dinero y la política. Sin ir más lejos, lo que le está pasando a Trump en EE.UU. Y bueno, Piñera ha tenido este problema desde siempre, aunque desde siempre se le planteó el problema y él cree que lo ha logrado posponer. Ahora, me llama la atención cuando dice que todo es legal, me pregunto ¿es elegante que un presidente de Chile tenga sus fondos en paraísos fiscales? Recuerde el escándalo que se produjo en Argentina cuando se supo que Macri tenía una cuenta en Panamá y aquí nadie dice nada.

—¿Cómo le gustaría ser recordado?
Sirvió a Chile… sirvió a su gente. Cuando se está en esta actividad no hay que pensar en la historia. Cuando se piensa en la historia se puede cometer errores.