Discurso de Ricardo Lagos en el Pleno del Comité Central del PS

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE RICARDO LAGOS ESCOBAR

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL

SANTIAGO, 26 DE NOVIEMBRE DE 2016

 

Compañeros, compañeras:

 Quiero agradecer la invitación a participar en este Pleno.

Celebramos este Pleno, como aquí se ha recordado, en un clima de profunda desconfianza, de crisis de legitimidad de muchas de nuestras instituciones políticas, de un cierto pesimismo hacia el futuro. La codicia, la corrupción, la división entre chilenos amenazan, sin duda, nuestro camino ---.

Y se ha dicho bien aquí, al tratar el tema de la abstención como el momento más crítico por que pasa nuestro país: la abstención en las municipales significa que esa elección –que algunos dicen que ganaron- lo que está claro es que la perdió Chile. Chile, como país, perdió esa elección.

Como dice la Presidenta, el que dos de cada tres chilenos no participaran nos plantea un desafío mayor. Es nuestro futuro el que está en juego: cómo se recupera la confianza, ---- tan difícil de reconquistar; cómo se recupera esa confianza por parte de todos nosotros, quienes hemos hecho del servicio público y la política una actividad central en nuestras vidas, una forma de enfrentar --- nuestro paso por esta tierra. Y ahora, entonces, entendemos que esta profesión --- y este ejercicio nuestro es incomprendido, porque no hemos sabido conectarnos adecuadamente con las personas.

Sí; me impresionó el comentario de Osvaldo y el de las compañeras respecto a la CUT. Puedo decir que, en este caminar por Chile los últimos 90 días, llegué a una ciudad a reunirme con compañeros de la CUT. Y estos compañeros de la CUT, de los --- distintos partidos que la conforman, me dijeron: “Perdón, compañero, el acuerdo de la reunión era con usted a solas. Usted viene acompañado con estos militantes de partidos y nosotros no los aceptamos en esta reunión. Estamos cansados de que lleguen a sacarse la foto con el candidato y después no nos reciban”. Quedé impactado. Nunca pensé que me iba a encontrar en una situación así. Tuvimos una reunión franca, buena, exitosa. A mí me sirvió enormemente. Pero lo que más me impactó fue el repudio que los compañeros sentían por los otros compañeros, simplemente porque eran dirigentes de los partidos políticos ---. ¡Ese es el clima que estamos viviendo, compañeros!

En Chile hemos vivido otros momentos difíciles, el más grande de los cuales fue la dictadura. Pero antes de aquello también llegó un General Ibáñez con “la escoba”, a barrer con todo. Y muchos del Partido Socialista, la mayoría se encandilaron con el populismo del General Ibáñez, y decidieron hacerlo su candidato. Hubo uno que no aceptó. Fue Salvador Allende, y partir de eso, dio inicio a su primera campaña presidencial. Hubo otros que se embrujaron, compañeros queridos de todos nosotros. Un Raúl Ampuero, por el que he tenido siempre una tremenda admiración, “el monje laico”, le decían; un Clodomiro, dos veces ministro de Ibáñez, con quien compartimos buena parte de la vida académica en la Universidad de Chile; o un Altamirano, subsecretario de Hacienda de Ibáñez. ¿Y dónde terminó esa borrachera populista?  En manos de la misión Claissac y los partidos de derecha para gobernar a Chile.

Por eso digo que es tan importante entender cuáles son las identidades y las vivencias, más allá de los afanes populistas de algunos, de creer que la política es tratar de ver hacia dónde sopla el viento. Los Partidos y los que tenemos ideas estamos para enfrentar al viento cuando sopla en contra --- y para restituir los valores en los que --- creemos. ¡Esa es la verdadera política!

Pero creo, entonces que, en este ambiente, es más difícil iniciar procesos de transformación. Porque no es fácil generar cambios cuando estamos hiriendo intereses.

Lo supe en mis seis años de gobierno. No fue fácil subordinar a los militares. No fue fácil una política exterior independiente de Estados Unidos en la guerra de Irak. No fue fácil rebajar la evasión fiscal de 25 a 16 por ciento. No fue fácil terminar con los enclaves autoritarios.  No fue fácil tramitar una ley de divorcio. No fue fácil establecer una Comisión Valech, única en el mundo, para abordar el tema de la prisión política y la tortura. Sí, no fue fácil un programa de acceso universal con garantías explícitas en la reforma de la salud, con la oposición de la derecha, que negó “la sal y el agua” al financiamiento de aquello. No fue fácil hacer cambios. Nunca lo es.

Pero hoy Chile es otro. Hoy Chile es distinto a partir de lo que hemos hecho. Hay una clase media emergente demandante, mucho más empoderada que en el pasado. Por eso el tema de las transformaciones que se ha planteado en el programa de Michelle Bachelet tiene que continuar. 

Tiene que haber una visión de futuro, y eso es obligación de los Partidos. Los gobiernos tienen fecha de término en democracia; pero son los Partidos los que dan la continuidad en la historia de un país. Por ello me parece tan importante cómo abordamos hoy esa visión de futuro.

Quiero ser franco. Recorriendo el país he encontrado los mismos temas. Ayer en Lota y Coronel, los temas centrales fueron seguridad ciudadana, delincuencia y narcotráfico. Lo mismo se dio en Arica, en una Junta de Vecinos, la número 71, en donde había un matrimonio de cierta edad cuyo hijo y nuera habían sido arrastrados por un automóvil, en medio de una trifulca característica de esa ciudad. Ahí el Estado de Derecho va en retirada, y la justicia por sí mismos a puñaladas entre jóvenes de Chile es habitual, donde los narcos están siempre presentes. Entonces, estos son los temas los que están en la agenda ciudadana.

Lo mismo en Renca y en Concepción, visitando unas viviendas sociales del año ’94, entregadas a finales de Aylwin y comienzos de Frei. La demanda que se hacía era: “Oiga, compañero, fíjese usted, usted que fue Presidente, no les hicieron espacios para entradas de autos en las casas”.  Entonces, pregunté: “¿Cuántos de ustedes tenían auto el ’94?” “No, aquí ninguno, pero ahora ese es nuestro problema.” Ha cambiado un poco, entonces, el país, cuando ahora las viviendas sociales, según me informan, tienen entrada de autos. ---

¿Y qué decimos de salud, qué decimos de educación, qué decimos de pensiones?. Y cuando usted explica algunas cosas en materias como --- pensiones, educación, salud, la conexión es distinta con la gente.

Pero aquí estamos. En estos 90 días creo haber recuperado la confianza de algunos de los desconfiados. Ayer, unos jóvenes me dijeron en Coronel: “Llegamos acá sin ninguna confianza. Yo reconozco, señor, que usted nos hizo creer de nuevo. Quiero creer de nuevo.” Pero hablamos de temas concretos.

Por eso agradezco tanto esta invitación. Porque frente a esta crisis de legitimidad que tenemos, en donde se ve a las instituciones políticas y a los partidos lejos, lejos, lejos, nunca nadie me ha preguntado todavía por procedimientos para elegir; nunca nadie me ha preguntado cómo queremos desempeñar la tarea de elegir a los nuestros; nunca nadie ha tenido interés en aquello.

Y yo entiendo que en la histórica tradición de este Partido han sido ustedes, el Comité Central, quienes han tomado la decisión sobre quién debe encabezarnos.  Entiendo también que algunos consideran que enfrentar esa tarea es una dificultad. Y entiendo el deseo de escuchar a la gente; la gente quiere ser escuchada, en los temas que a ellos les interesan. Entiendo entonces el deseo de decir, “consultemos a la militancia”.  ¡En buena hora, aplaudo la iniciativa! Si usted me pregunta a mí sobre el punto, le digo sí, quiero llegar a la militancia, pero hablando con los ciudadanos de lo que a ellos les interesa hablar, y no de procesos internos. No se ganan las elecciones de ninguna naturaleza discutiendo procesos internos.

En un buen sistema institucional, los procesos se definen previamente. Si usted es candidato en Estados Unidos, donde hay candidatos --- en las primeras rondas, --- le van a preguntar por los impuestos, la guerra, por esto y lo demás. Pero nadie le va a preguntar acerca del proceso de cómo eligir un candidato, porque está claro.

Y aquí estaba claro que era el Comité Central quien debía decidir. Pero el Comité Central lleva dos meses discutiendo, para concluir que no está en condiciones de decidir  porque hay que escuchar. Aplausos por los que quieren escuchar. Pero, amigos y amigas, compañeros del Partido, aquí estamos debatiendo tan importante tema: el procedimiento. Pero, ¿creen que los que ayer estaban conmigo en Hualqui, o antes en Concepción, querían saber mucho del proceso? Me reuní con dirigentes sindicales y sus problemas eran las salvaguardias que les están aplicando a la CAP porque están quedando cesantes. O los trabajadores de ASMAR querían saber si habría o no dique flotante. Esos son sus problemas.

En un año más, --- hoy, 26 de noviembre, vamos a saber quién es el Presidente electo de Chile o, si no lo sabemos, sabremos cuáles son los dos candidatos que pasan a segunda vuelta. Quedan doce meses, y aquí estamos debatiendo acerca de cómo vamos a resolver nuestro problema interno en --- abril. Buena forma, destinar los próximos meses a resolver nuestro problema con los 30 mil compañeros y después salir a la calle a resolver los temas, en siete meses, para derrotar a la derecha.

Y, mientras tanto, aplaudo lo que aquí dijo Osvaldo Andrade: a veces, por el trato que nos damos, pareciera que no somos miembros de una coalición, qué decir de un mismo Partido. Yo no descalifico a nadie, no me refiero a nadie, y digo que las ideas de todos y todas son bienvenidas. Pero ni una palabra descalificadora. Eso es lo que he hecho.

Y llego acá, entonces, simplemente, a decirles a ustedes: si creen que discutiendo durante cinco meses quién es el mejor, vamos a ganar la próxima elección presidencial, lamento decirles que no comparto ese criterio. Lamento decirles que es aquí y ahora cuando tenemos que tomar definiciones importantes, ante la forma en que la derecha nos observa. Y, entonces, el tema central en este recinto histórico, es: queremos ser capaces de seguir avanzando en conexión con lo profundo del alma de Chile, con sus temas concretos, que es lo que nos piden a los Partidos, a los dirigentes, o queremos seguir en un debate entre nosotros, porque tenemos que arreglar primero la casa interna.  Eso es lo que me preocupa: una desconexión que me temo es muy grande.

Si llego acá, es para decirles simplemente: mediten lo que les he compartido; la forma de recuperar la confianza de la gente, y que se vuelvan a inscribir, tiene que ver con aquello.

Se hizo referencia a las inscripciones en el plebiscito del ’88. Eso fue muy simple. Pinochet planteó inscripción voluntaria, voto obligatorio. ¿Qué había?:    inscripción voluntaria, es decir, “solo los míos se van a inscribir”, el resto no. Y voto obligatorio, o sea, “una vez inscritos los míos, están obligados a votar.”  Creíamos conectar con la gente. Hicimos un cálculo muy simple: votarán 8 millones; Pinochet tiene 40%, por lo tanto saca 3 millones 200 mil votos. Si nosotros llegamos a 7 millones de inscritos, derrotamos a Pinochet. Y entonces la campaña por la inscripción fue fundamental para derrotar a Pinochet. Hasta hicimos el simulacro: “ayer se inscribió el número 7 millones; derrotamos ya a la dictadura”.

Pero eso fue sobre la convicción --- de que estábamos en condiciones de conectar con lo profundo del alma de Chile, diciendo NO a la dictadura y asegurando un camino de victoria, que fue el que tuvimos.

Ahora tenemos que volver a conectar con lo más profundo, compañeros; resolvamos pronto lo que tenemos que resolver internamente y despleguémonos por Chile con nuestras caras, con nuestras ideas.  Sí, lo que está en juego es la continuidad de las transformaciones de la Presidenta Bachelet.  Sí, lo que está en juego es cómo somos capaces de perseverar y mantener, porque de lo contrario, la derecha triunfará.

Yo estoy dispuesto a enfrentarme con los que tengo al frente. Y quiero convivencia civilizada con los que están a mi lado y comparten este mismo recinto. A ratos se nos olvida eso, a ratos creemos que es difícil combatir al frente y que es más fácil combatir al que tenemos al lado. Pero así no se construyen las grandes mayorías nacionales.

Reivindico aquí, con la misma fuerza que Osvaldo Andrade, el entendimiento entre este Partido y la Democracia Cristiana. Fue eso lo que hizo posible el triunfo en el plebiscito y lo que permitió, con todas las dificultades, los avances que hemos tenido y la consolidación de un sistema democrático a futuro.

Por lo tanto, reconozcamos que tenemos un Chile distinto, una agenda distinta. Y no olvidemos que por muchos éxitos que hayamos tenido ayer –y ahí coincido de nuevo con Osvaldo ¿?–, la elección es una apuesta a futuro. A nadie lo felicitan por lo que hizo. Si lo hizo bien, con su obligación no más cumplió. Por tanto, o planteamos una agenda de futuro, que continúe las transformaciones de este gobierno, o no vamos a ganar la confianza ciudadana para derrotar el abstencionismo, lo que nos colocará en el camino de la derrota.

Eso es lo que hay que elegir: ¿Queremos discutir aquí y ahora los temas con la ciudadanía o queremos seguir entre cuatro paredes discutiendo el camino para definir quién debe ser el que represente a este Partido en las próximas primarias, como lo hemos hecho en los últimos dos meses.

Si se plantea una reunión para enero, para entonces resolver lo que había definir hoy, creo que podemos esperar con tranquilidad el mes de abril, y con intranquilidad la posibilidad de conducción futura del país por alguno de los nuestros. Porque en el proceso de cómo lo elegimos, habremos perdido las elecciones grandes, la del 2 de julio y la del 19 de noviembre. Esa es la responsabilidad que tienen ustedes y a eso apelo, compañeros, porque creo que tenemos que conectar con lo más profundo de nuestro paìs. Y si no lo hacemos, no tendremos éxito.

Soy un convenido que el éxito depende de nosotros. Tengo la voluntad.  He hecho esto a sabiendas de lo que significa. No se trata de cuál es el legado de un Presidente. Se trata de la convicción con la cual he luchado, durante toda mi vida, por las causas en las que creo. Y creo que esa causa tiene que ver con lo más profundo de Chile.

¡Enfoquémonos en eso, y trabajemos juntos por la victoria y por la continuidad de lo que hemos soñado y construido en todos estos años, desde que recuperamos la democracia!

 Muchas gracias.