Las 10 acciones abordables para un gobierno de cuatro años

Los progresistas tenemos valores que nos guían: construir una sociedad con crecientes grados de igualdad, profundizando las libertades individuales de manera que todos tengamos igualdad de oportunidades y que estas no están determinadas por la cuna en que se nace. 

Las ideas progresistas que nos inspiraron fueron una respuesta a los desafíos de la revolución industrial: el progreso del siglo 20, la noción de derechos, la idea de un Estado de bienestar. Pero esas ideas progresistas no han encontrado aún respuestas claras a la revolución digital y los cambios que estas han provocado. No existe una carta de navegación, debemos crearla.

Está claro: el problema no son los cambios, sino como los enfrentamos. El pensamiento humanista, laico y cristiano sigue y seguirá plenamente vigente aun cuando las tareas sean otras. Debemos proteger la unidad de la centroizquierda y de su visión común: la supremacía de la democracia, la protección de los derechos básicos, el avance gradual y decidido para ampliarlos, el equilibro entre convicción y responsabilidad, transformación y estabilidad. 

En eso consiste el vigor de la concepción reformadora,  en trabajar por la unidad de quienes se ubican en la centro-izquierda y en la validez de su método gradualista protector de valores básicos de libertad e igualdad y que sólo acepta solucionar los conflictos sociales por el camino de la negociación y la paz.

En base a este pensamiento, a estos valores, a estos 5 grandes desafíos, quiero plantearles 10 acciones abordables para un gobierno de cuatro años. Esto si es que contamos con la unidad de propósitos para impulsarlas.  Como coalición política y junto a chilenos y chilenas las tenemos que convenir y, mas tarde, hacer realidad.  Solo el progresismo se atreve a impulsar estos cambios, de nosotros depende lograrlo.

1. Nuevos mecanismos de democracia participativa.

Necesitamos mejorar la capacidad de nuestra democracia para escuchar, dialogar y responder a los ciudadanos. Ya señalé que tendremos un canal directo de comunicación virtual de la Presidencia con la ciudadanía. Primero como política de nuestro gobierno y luego como obligación legal. El gobierno transparentará las opiniones recibidas desde la ciudadanía y les dará una respuesta razonada.

Adicionalmente estableceremos una Asamblea Ciudadana compuesta por las principales organizaciones sociales del país con representación nacional. A ella se le informará ampliamente sobre los proyectos gubernamentales y se definirán plazos para recibir sus opiniones. 

Con la nueva constitución seguiremos fortaleciendo los espacios de participación a través de plebiscitos e iniciativas poulares de ley. 

Desde ya daremos inicio a esta política de consulta respecto de las propuestas que hoy estamos enunciando. Queremos que la gente nos escriba, nos llame o venga a vernos para dar su opinión. La recogeremos, analizaremos y daremos respuesta. 

2. Fondo de Infraestructura para el Crecimiento y la construcción de ciudades amables.

Para que Chile vuelva a crecer a mayor velocidad, para que impulsemos la creación de buenos empleos, estables y bien pagados, necesitamos reimpulsar la inversión y tenemos un potente instrumento para lograrlo: El Fondo de Infraestructura. El gobierno invierte actualmente U$3.500 millones anuales, con el fondo de infraestructira podemos elevar esa cifra a U$ 11.000 millones anuales.  Un enorme salto, un salto que necesitamos. 

Chile es más rico gracias a la infraestructura que creamos, esa riqueza puede reinvertirse en la infraestructura que nos falta. Así recuperaremos el liderazgo en puertos, carreteras, aeropuertos e iluminación digital. En el tiempo este Fondo permitirá concluirel Plan de Conectividad Austral marítima y Terrestre hasta Puerto Williams, extender la carretera de la costa y el Pie Andino. Conectar de manera moderna y tecnificada a Chile con Argentina, implementando corredores bioceánicos, por medio del Túnel de Aguas Negras en Coquimbo y posteriormente el Paso Las Leñas, el Proyecto binacional para carga de Los Libertadores. A su vez proseguir con fuerza el plan de pavimentación de caminos existentes. Dotar de más y mejor infraestructura ferroviaria, que pueda unir progresivamente a Chile y que permita la aumentar la alimentación de carga para los puertos del país. Debemos expandir también la infraestructura para la conectividad digital en Chile, que incluya a las regiones y proyecte un cable de fibra óptica América del Sur-China. 

Con estos recursos también crearemos el Fondo Tu Casa, Tu Barrio y Tu Ciudad. Su objetivo será mejorar la vida de los barrios y entornos de las personas de clases populares y medias. Con ello se valorizarán sus casas, su principal riqueza. Conocemos el esfuerzo que han hecho los chilenos por tener una propiedad, queremos protegerla, queremos valorarla, queremos valorizarla.

Lo haremos mejorando el transporte público en todas las principales ciudades del país. En Santiago aspiramos a lograr que los barrios populares y de clase media tengan un sistema de Metro a no más de 5 minutos de su vivienda.  También invertiremos en el Merval y el Biotren y en llevar esa experiencia a la integración de Coquimbo y La Serena, Padre Las Casas-Temuco y Victoria, a Osorno-Puerto Montt. El teleférico en Iquique y en Antofagasta. Contamos con los recursos también para construir 500 hectáreas de parques y más corredores verdes como los que transformaron el zanjón de la Aguada. Así mejoraremos la vida de nuestras familias y también el valor de sus bienes.

3. Compromiso: progreso para todo el territorio nacional.

Fortaleceremos la descentralización para llevar las decisiones mas cerca de la gente y el progreso a todos los territorios. Me alegro de que los gobernadores vayan a ser electos, pero requieren también de atribuciones y recursos que en la actualidad no tienen. Las regiones deben ser fuertes y también igualitarias, no pueden seguir creciendo las brechas entre regiones. Pero la descentralización no se detiene allí, debe avanzar hacia los municipios con la misma receta de más poder de decisión y más igualdad en las oportunidades.

Todas las regiones elaborarán un programa de Crecimiento Inteligente adecuado a su realidad al ser co-diseñados por los gobiernos regionales con los diversos grupos de interés e implementados a través de alianzas público-privadas. Así se promoverán emprendimientos de alto contenido científico, tecnológico y de innovación.  Para tal efecto, aumentaremos a un piso de 1% del PIB la inversión en ciencia, tecnología e innovación, la mitad del esfuerzo lo hara Estado y la otra mitad las empresas. Realizaremos una profunda reforma a las exenciones tributarias para reasignarlas con un criterio de transformación productiva. Estos recursos se distribuirán a lo largo del territorio; así haremos efectiva el espiritu de la ley del royalty que aprobáramos en nuestro anterior gobierno

También, integraremos a la Mipyme al esfuerzo de innovación y valor agregado. Mejoraremos su acceso a su financiamiento, duplicando la proporción de su inversión financiada con crédito.  

4. Justicia previsional: transformar el sistema y aumentar las pensiones.

Coincidimos con la propuesta del Gobierno de la presidenta Bachelet de aumentar en un 5% adicional la cotización a cargo del empleador. Con ello se incrementarán las cuentas de capitalización individual y se financiarán pensiones más altas para las mujeres y la clase media. Con el tiempo todo el 5% ira a las cuentas personales. Además, con recursos públicos, se reforzará el pilar solidario y el alza en las pensiones más bajas. pero este 5% será administrado por una entidad pública, técnica, eficiente y transparente. 

Si fuese necesario más financiamiento público, nos aseguraremos que este provenga de los grupos de mas altos ingresos. Nuestro objetivo es que Chile muestre una real diferencia en igualdad antes y después de impuestos; lo que hoy no ocurre.  

5.  AUGE para los adultos mayores.

Reforzaremos las capacidades del sector público para que con sus medios reduzca radicalmente los tiempos de espera en las atenciones AUGE. Expandiremos el AUGE para que cubra los remedios de mayor incidencia y carestía que requiere la tercera edad. Además, garantizaremos el acceso al cuidado para adultos mayores no-valentes, que permita a sus familias sentir la seguridad de que están bien cuidados en un ambiente de respeto y dignidad.

6. Con hechos Chile demuestra que quiere a sus niños y adolescentes.

Los niños y adolescentes merecen un mejor presente. Mas salud, más deporte, mejor educación y mejor ocio, así le demostraremos nuestro cariño. 

En forma inmediata atenderé la situación de los niños más vulnerables, iniciaremos un proceso de separación de los niños que son víctimas de abandono de aquellos con dificultades de comportamiento social. Además, en el caso de los infractores se separarán por edad y por tipo de infracción. En paralelo, enviaré una reforma legislativa que facilite que estos niños sean acogidos, estoy seguro que tenemos suficientes familias, suficiente amor para todos los niños abandonados. 

La Presidenta Bachelet ha ampliado la educación de primera infancia a cientos de miles de familias. Eso debe sostenerse para que los niños reciban estimulación temprana cognitiva y emocional y con ello pavimenten su futuro. Implementaremos un plan para cerrar la brecha de déficit de 3-4 mil educadores de párvulos y homologar los beneficios de la carrera docente pública para estas y estos educadores. 

Esperamos que este año se apruebe la legislación que fortalece la nueva educación pública. Tomaremos el bastón de este proceso y lo proyectaremos. Completaremos la desmunicipalización e implementaremos la carrera docente. 

Propongo impulsar un programa de adopción de las mejores prácticas internacionales en procesos de aprendizajes en nuestros colegios públicos. A la vez, fortaleceremos los liceos de excelencia e implementaremos un nuevo criterio de selección que combine meritocrática e inclusión, para así avanzar en dignidad republicana.

7. Educación técnica estatal de acceso universal y fortalecimiento de las universidades estatales.

Una política de educación superior que combine: gratuidad, calidad y un aporte al desarrollo productivo del país, requiere de Universidades estatales bien dotadas. También de un sistema de acreditación que asegure calidad y pertinencia para la empleabilidad de todo el sistema universiotario. Además transformarmos los CFT estatales en un sistema de institutos politécnicos con un modelo educativo diferente al de la educación técnica actual: integrado al sector productivo y de excelencia en forma similar a lo que han hecho en Alemania, Australia y Corea. Al finalizar el gobierno, todo joven chileno que lo desee podrá acceder a una educación politécnica gratuita en una institución estatal.   

8. Titularidad Sindical y Participación en la Productividad.

Propondremos una reforma constitucional para reponer la titularidad sindical. Las buenas empresas tienen una relación dialogante y equitativa con sus trabajadores, por eso apoyaremos la creación de Comisiones para aumentar la Productividad, donde participe el sindicato, al interior de cada empresa. Ello se acompañará de una reforma a la legislación de gratificaciones para que los trabajadores seguren su participación en el aumento en la productividad.  

9. Nuevo pacto con los pueblos indígenas. 

Lo primero será asegurar el cumplimiento de las recomendaciones sobre “Nuevo Trato” que presidió Patricio Aylwin. Priorizaremos una reforma para lograr el reconocimiento constitucional de los pueblos indigenas y el establecimiento de un padrón electoral propio para que elijan sus propios representantes en el parlamento. 

10. Seguridad para y con los Ciudadanos.

La seguridad es un derecho que el Estado debe garantizar, pero para hacerlo los ciudadanos también deben cooperar. El gobierno aumentará la eficacia de las policías coordinándolas de mejor manera, compartiendoinformación y complementándose en la operación. También coordinaremos a las policías con la fiscalía y con las empresas de seguridad privada y aseguraremos que cuenten con capacidades para trabajar con la gente.

En nuestro gobierno anterior implementamos diversos programas a nivel comunal, ese será el foco de nuestra acción, através de los consejos comunales de seguridad pública

Particular atención tendremos con las víctimas, creando la figura del Defensor de la Victima que vele por su situación y disminuya su vulnerabilidad.

Combatiremos el narcotráfico y daremos asistencia a los narcodependientes graves, dos importantes fuentes de delito. Al mismo tiempo legalizaremos la marihuana y educaremos para evitar reducir el consumo de drogas, tabaco y alcohol, especialmente en menores de edad.

Gobiernos regionales más fuertes, capaces de conducir el desarrollo regional

El año termina con una gran noticia. El Congreso aprobó un cambio constitucional que permite la elección directa de autoridades regionales, bajo la figura de un nuevo cargo, el gobernador regional. Se trata de una buena noticia. Qué duda cabe. Chile necesita mayor descentralización y autonomía de las regiones, lo que sigue la tendencia internacional donde existe un amplio consenso en que la descentralización, respecto de otras formas de organización institucional y administrativa, conlleva a una estructura política que representa de mejor manera los intereses de la comunidad.

Mucho del rezago actual que enfrentan las regiones y los diversos territorios de Chile se origina en el centralismo que las políticas públicas homogéneas han consolidado, sin considerar las particularidades de los territorios.

Chile tiene enormes desafíos pendientes en materia de descentralización y cohesión territorial. Cuando la Región Metropolitana concentra más de la mitad del capital humano calificado del país, somos testigos de una de las principales desigualdades territoriales existentes. La consecuencia es que se limita fuertemente el potencial de desarrollo de las regiones y su capacidad para avanzar en políticas públicas pertinentes a contextos territoriales diferenciados.

Consecuencia del centralismo es lo que ocurre en el Norte del país, cuya población ha debido absorber las externalidades negativas provenientes de la minería sin captar, ni administrar parte de los impuestos que estas actividades pagan.  Hay un alto grado de descontento por la centralización,  no solo de los recursos sino que también respecto a la toma de decisiones sobre las políticas públicas locales.

Pero cuando hablamos de descentralizar no hablamos sólo de la elección democrática de autoridades regionales. Debemos apuntar también a la ampliación de los espacios para el pleno ejercicio democrático, como por ejemplo la capacidad y posibilidad que tienen los ciudadanos de ejercer acciones de control de la gestión pública, velando por sus derechos y por el cumplimiento de los compromisos que el Estado ha asumido con ellos.

Debemos fortalecer nuestras regiones y su capacidad de conducir sus propios destinos en función de sus características estratégicas y las realidades locales. Regiones más sólidas, con más atribuciones para decidir sobre sus políticas y programas en ámbitos tan importantes como el turismo, la infraestructura, el transporte público o el fomento de la actividad económica.  El proyecto recién aprobado, junto con otro que se tramita por estos días en el Congreso para fortalecer las atribuciones de los gobiernos regionales, responde a un proceso que se hace urgente para el desarrollo integral de nuestro país. En Chile las competencias se concentran mayoritariamente en el nivel central de la administración pública. Debemos avanzar progresivamente en la modificación de dicho modelo de distribución a través de un cambio en la institucionalidad pública regional.

Este es el desafío que tenemos por delante- redibujar las relaciones que en la actualidad típicamente se dan entre las instituciones del gobierno central y los gobiernos regionales y seguir trabajando, para entregar recursos, capacidades e incentivos a las regiones para que conduzcan sus procesos de desarrollo. 

Hacia un nuevo pacto con los pueblos originarios

La noticia de nuevo episodio de violencia en la región de La Araucanía, entristece al país y vuelve a poner en portada el conflicto en la zona. Sin embargo, esta no fue La Araucanía con la que me encontré la semana pasada. En el encuentro con el nuevo intendente José Miguel Hernández, en una reunión junto al Presidente de la Corporación Mapuche ENAMA y en el diálogo con más de cien personas en Temuco quedé convencido de que hay una voluntad real por avanzar hacia acuerdos que permitan un desarrollo regional sostenible, armónico y en paz.  

La historia de nuestro país está marcada por la existencia de una frontera territorial, política y cultural entre el Estado, la sociedad chilena y los pueblos originarios. Por esto mismo, quienes hemos tenido responsabilidades de Gobierno sabemos que la vinculación con los pueblos originarios es compleja.

En nuestra historia reciente, el Pacto de Nueva Imperial de 1989 impulsado por Patricio Aylwin definió un nuevo trato en la relación con los pueblos originarios y dio paso a la actual Ley Indígena y a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi). En 2001, durante mi gobierno, se conformó una Comisión que luego de dos años de trabajo dio a conocer el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Deuda Histórica en el que el Estado de Chile reconoció las injusticias cometidas y propuso valiosas medidas de reparación histórica. Por su parte, la promulgación del Convenio 169 de la OIT Tratado Internacional de Derechos Indígenas, de carácter vinculante con el Estado, durante el primer gobierno de la Presidenta Bachelet, fue un paso importante en el camino de restitución de los derechos a las comunidades indígenas de nuestro país.

Sin embargo aún tenemos una gran deuda con los pueblos originarios. Los índices de pobreza, desempleo y falta de igualdad de oportunidades que los afectan, estimula la falta de cohesión social; la desconfianza entre las comunidades y el Estado y los estallidos de violencia.

Por ello la solución para seguir adelante es, en primera instancia, política. Es decir, debe existir un diálogo civilizado entre Estado y pueblos originarios en el que el primero otorgue una respuesta a la demanda por la representación política de los segundos y de esta manera contar con una contraparte para iniciar un acuerdo. Solo así podremos construir un nuevo entendimiento político con los pueblos indígenas, articulado sobre la base del respeto por el Estado de Derecho y en las siguientes tres áreas.

La primera de ellas es el reconocimiento constitucional. En tiempos en que hemos discutido largamente sobre la necesidad de una nueva Constitución para Chile, tenemos la oportunidad de incorporar un capítulo específico que reconozca constitucionalmente la existencia y los derechos de los pueblos indígenas.

Esta reivindicación va de la mano con acelerar la creación de un Ministerio y de un espacio de representación autónomo como un Consejo Nacional de Pueblos Indígenas que eleve el estándar de los temas indígenas en el Estado. Así se avanzaría en propuestas relativas a la autodeterminación, territorio, derechos lingüísticos y protección del medio ambiente.

El segundo eje es la participación política. Hoy en día no tenemos ningún parlamentario mapuche en el Congreso. Para revertir esta situación debemos reconocer los derechos de representación política de los pueblos indígenas a través de escaños que ellos mismos puedan elegir de acuerdo a un padrón electoral propio de las etnias originarias. Así podrían conformar  una representación parlamentaria en su nombre, basada en la proporción de los pueblos originarios respecto al total de la población de Chile.

El tercer eje consiste en impulsar políticas públicas con enfoque en derechos sociales y pertinencia cultural que hagan transversales el tema indígena en todas las decisiones del Estado y que logren ser incorporadas por toda la sociedad.

Si logramos ejecutar estas medidas y le damos máxima urgencia a la reforma constitucional no tendremos que seguir esperando por un diálogo. El conflicto es ahora y solucionarlo debe ser una prioridad nacional. 

Los pueblos originarios son un componente patrimonial de nuestra sociedad y Chile, al reconocerse como un Estado Multicultural, deber proteger y respetar esta diversidad. Construyamos una democracia realmente inclusiva y recuperemos los vínculos, diálogos y confianzas. Solo así, todos, con nuestras diferencias de colores, lenguas y tradiciones nos sentiremos igual de chilenos.

Construcción de 150 km para el Metro, la red vertebral de Santiago

Desde la presentación de En vez del pesimismo, en septiembre, nuestra invitación ha sido discutir contenidos, abrir propuestas. Por esto mismo nos pone muy contentos que desde otros sectores como Chile Vamos, recojan las ideas que propusimos para infraestructura y específicamente para el Metro de Santiago en el libro.

Tal como planteamos en En vez del pesismismo, el Metro de Santiago participa en un 60% del total de viajes del transporte público del Gran Santiago y es el único modo de transporte público que aumenta su demanda en el tiempo. Al ampliar su capacidad mantiene sus niveles de servicio ya que no se ve afectado por la congestión vehicular de superficie que es la gran amenaza para la sustentabilidad del sistema de transporte. Además, tiene beneficios ambientales (cero emisiones), y es un potente motor de equidad, al llevar estándares de infraestructura y niveles de servicio a todas las comunas, independiente de su ingreso per cápita.

Durante mi gobierno construimos 8 kilómetros de metro por año, es decir, 48 kilómetros en seis años. La mayor cantidad trazada durante la democracia. Hoy, que tenemos el doble de capacidad de gasto fiscal que en ese entonces, debemos fijar como prioridad de aquí a 15 años, la construcción de 150 kilómetros adicionales a los actuales y que están en construcción. Así el 50% de los capitalinos vivirían a un radio de caminata de Metro, todas las comunas se integrarían a la red y se reforzaría la conectividad con los centros de empleo.

En orden de prioridades, se comenzaría por construir la Línea 7 que correría paralela a la Línea 1 para aliviar su carga y dar acceso al centro de la ciudad y el área de densificación de las comunas de Santiago y Estación Central. De acuerdo al criterio de equidad son claves la Línea 8 que iría hacia La Pintana por Santa Rosa y la extensión de la Línea 4 hacia Bajos de Mena; de la Línea 2 hacia La Pincoya o de la Línea 3 hacia Parinacota en Quilicura. También la construcción de Línea 15 que iría hacia Cerro Navia y Pudahuel, llegando al aeropuerto internacional. Para cubrir las comunas que se densifican como Recoleta, Independencia, Estación Central o Macul, se propone una línea circunvalar, que usaría el trazado del anillo intermedio formado por las avenidas Dorsal, Las Rejas y Departamental, y que subiría hacia el centro metropolitano por Pedro de Valdivia empalmando con Línea 6.  En concreto las propuestas son las siguientes:

Extensiones:

  • Línea 2 Norte: extenderse con dos estaciones desde Vespucio a Huechuraba (dos estaciones).
  • Línea 2 Sur: desde L4A por Av. Padre Hurtado hasta Balmaceda, luego bajando a Colón con Baquedano, para terminar en centro de la comuna de San Bernardo.
  • Línea 3 Poniente: sumar 6 estaciones desde Estación Los Libertadores al poniente por Manuel Antonio Matta hasta San Luis, en Quilicura.
  • Línea 3 Oriente: construir una estación en Jorge Alessandri con Larraín que conecte la estación Fernando Castillo Velasco con futura Línea 10.
  • Línea 4 Sur: al Poniente desde Plaza Puente Alto construir 2 estaciones hasta Santiago Menadier con Av. Juanita.
  • Línea 4ª Poniente: conectar desde Estación La Cisterna, por Vespucio hasta Camino a Melipilla con Estación de extensión Línea 6.
  • Línea 5 Sur: unir desde Estación Plaza Maipú con una estación hasta línea ferrocarril a Melipilla.
  • Línea 6 Poniente: extender al Poniente por Pedro Aguirre Cerda, Camino a Melipilla, Esquina Blanca, hasta Camino Rinconada con El Conquistador con la construcción de 10 Estaciones y conectar con L5 Plaza de Maipú.

 Nuevas Líneas:

  • Línea 7 Maipú – Vitacura: con una longitud de 20 km. esta línea comenzaría en la estación Monte Tabor (extensión de la Línea 5 )en avenida 5 de Abril, por Sazié pasando por debajo de la Estación Central, hacia el oriente por Tarapacá, con estaciones de intercambio con las líneas 1, 3, 5. Cruzaría la L1 a la altura de Salvador para seguir por Andrés Bello, con pocas estaciones, llegando hasta Vitacura con Manquehue.
  • Línea 8 Santa Rosa: de 13 kilómetros y 11 estaciones, este trazado conectaría a las comunas de La Granja y San Ramón.
  • Línea 9 Circunvalar Dorsal: esta línea uniría el centro metropolitano con la zona Norte de Santiago. Su trazado, de 16,5 kilómetros y 12 estaciones partiría en la Estación Los Leones, combinando con las líneas 1 y 6, cruzaría el cerro San Cristóbal hasta la estación Dorsal de la Línea 2, y luego hasta empalmar con la L3 en Independencia para llegar a L1 a la altura de Las Rejas.
  • Línea 10 Avenida La Florida: comenzando en avenida Trinidad, su trazado, de 12 kilómetros y 10 estaciones seguiría por avenida Macul hasta Los Leones empalmando con la Línea 6 en la estación Estadio Nacional.
  • Línea 11 Peñalolén – Vitacura: esta línea iría desde avenida. La Florida con Departamental, subiendo hasta Tobalaba, Jorge Alessandri luego Príncipe de Gales pasando a Bilbao con Manquehue, luego combinando con L1 hasta Rotonda Irene Frei con L7.
  • Línea 12 Renca- Pudahuel: es una extensión de la Línea 5 hacia el norte con 5,5 kilómetros y 6 estaciones. Parte en la estación L5 Pudahuel, por la avenida Teniente Cruz, por Huelén y luego avanzaría por Vicuña Mackenna en Renca, integrando a esta comuna, además de Cerro Navia.
  • Línea 13 Rancagua Express: la propuesta es soterrar un tramo de 5,6 kilómetros del trazado del tren suburbano Rancagua Express en las comunas de Lo Espejo y Pedro Aguirre Cerda
  • Línea 14: siguiendo con la lógica del Anillo Intermedio, la Línea 14 sería una continuación de la L9, con un recorrido circunvalar de 13,9 kilómetros y 11 estaciones que avanzarían por Las Rejas y Departamental con estaciones en las líneas 13 (Rancagua Express), L2, L8, L5, L10 y L14, que sería su terminal.
  • La Línea 15 Aeropuerto – Mapocho: uniría las comunas de Quinta Normal y Cerro Navia por el eje Mapocho – José Joaquín Pérez con una longitud de 15,1 kilómetros y 10 estaciones, incluyendo dos de intercambio con las líneas L9 (Dorsal-Sergio Valdovinos) y L12 (Teniente Cruz – Huelén).
  • Línea 16: serían tres estaciones que irían desde la L3 Estación Matta hacia el poniente por Blanco Encalada, para dar acceso al barrio Universitario terminando en la Estación Central de EFE. 3 Estaciones.

Esto nos llevaría a contar con una red de 303 kilómetros y 211 estaciones, incluyendo terminales de intercambio modal con los trenes suburbanos a Rancagua (Quinta Normal), Melipilla (Lo Valledor) y Lampa-Batuco (Quilicura).

Si se construyen 10 kilómetros por año, su ejecución debería tomar menos de 15 años y la inversión requerida para concretar los 154 kilómetros propuestos sería estimativamente de USD 15.000 millones, los que provendrían de un fondo de infraestructura.

Este un desafío no sólo posible sino que necesario, para que los capitalinos vivan en una ciudad más moderna, sustentable e integrada y a la vez mejoren su calidad de vida, optimizando los tiempos de traslados y generando un vínculo con la ciudad más amigable.  

El Legado Territorial de Lagos

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Columna de Iván Poduje. "En realidad las concesiones no son una política “neoliberal” ya que las obras siguen siendo públicas. Nunca fueron privatizadas sino que se transfirió su construcción y explotación por un período de tiempo, después del cual, esta infraestructura vuelve al Estado mejorada y valorizada en nada menos que U$ 25.000 millones".

Por un nuevo sistema de pensiones para Chile

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Las AFP se preocupan más de las utilidades de sus dueños que de las pensiones de sus afiliados, alcanzando cifras récord de entre 22% y 35% de utilidades sobre el capital, lo que ha impulsado que surjan propuestas de reformas tanto por parte del gobierno, como de la sociedad civil a través de masivas marchas lideradas por la organización No Más AFP.

¿Por qué el municipio es decisivo para el futuro de las personas?

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En una época en la que se imponen la desconfianza y un malestar hacia las instituciones públicas y civiles, las autoridades y gobiernos, tanto a nivel central como local, deben aprender a escuchar a la inmensa mayoría de los ciudadanos y atender sus demandas en contacto directo.